La 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego reunieron a productores, especialistas y empresas en torno a un desafío central: transformar el agua en productividad, rentabilidad y desarrollo agropecuario. Cerca de 40 stands, experiencias productivas, avances tecnológicos y seis estaciones de innovación reflejaron el potencial de una actividad que se construye con conocimiento y trabajo conjunto.
El riego dejó de ser solamente una herramienta para enfrentar la falta de lluvias. Hoy representa una estrategia para mejorar la productividad, reducir la variabilidad de los resultados y transformar sistemas agrícolas y ganaderos.
Ese fue uno de los ejes de la 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego, realizadas el 14 y 15 de octubre en INTA Manfredi, Córdoba. Durante dos jornadas, la actualización técnica, las experiencias productivas, la investigación y la exposición de tecnologías permitieron analizar los desafíos y las oportunidades del riego en Argentina.
La convocatoria volvió a poner en evidencia que el desarrollo del sector requiere mucho más que infraestructura: necesita información, planificación, innovación y articulación entre los actores que integran la cadena.

El riego se mide también en resultados económicos
La incorporación del riego implica una inversión importante. Por eso, su evaluación no puede limitarse al incremento de los rendimientos: es necesario analizar qué producción adicional genera, cuánto ingreso aporta y cómo modifica el resultado económico de cada sistema.
La experiencia acumulada durante décadas de evaluación en INTA Manfredi permite comparar cultivos bajo riego y secano, estudiar su comportamiento en distintas campañas y dimensionar el aporte del agua suplementaria.
Los resultados productivos muestran diferencias importantes según el cultivo y las condiciones de cada campaña. Pero el análisis más relevante es el que conecta esos resultados con los costos, los ingresos y los márgenes económicos.
En este contexto, conceptos como capital de riego adquieren especial importancia. La decisión de invertir debe considerar no solamente el costo de los equipos y de la infraestructura, sino también la capacidad del sistema para generar ingresos adicionales, aprovechar mejor los recursos disponibles y sostener resultados a lo largo del tiempo.
El desafío es pasar de preguntar cuánto cuesta regar a evaluar cuánto valor puede generar el agua aplicada y bajo qué condiciones esa inversión resulta conveniente.
Exporiego: todo lo vinculado al agua, en un mismo lugar
La 3.ª Exporiego tuvo un papel central en el encuentro. Cerca de 40 stands reunieron a empresas proveedoras de equipos, insumos, tecnologías y servicios vinculados con el riego, la conducción del agua, la energía, la automatización y la agricultura de precisión.

La diversidad de propuestas permitió recorrer prácticamente toda la cadena tecnológica asociada al agua para riego. Como expresó uno de los participantes, allí estaba reunido «todo lo vinculado al agua».
La muestra a cielo abierto permitió acercar soluciones concretas a productores, asesores y técnicos, además de facilitar el intercambio entre fabricantes, distribuidores, investigadores y usuarios de las tecnologías.
Pero la Exporiego fue también una expresión de algo fundamental para el desarrollo del sector: el compromiso de las empresas que acompañaron económicamente la realización del encuentro.

Su participación no se limitó a exhibir productos. El apoyo empresarial contribuyó a hacer posible una propuesta de actualización, intercambio y demostración tecnológica que beneficia al conjunto de la actividad.
Reconocer ese aporte es reconocer que la innovación en riego se construye mediante la cooperación entre instituciones públicas y empresas privadas, con objetivos compartidos y una visión de largo plazo.
De las conferencias al campo: innovación que se puede evaluar
Uno de los momentos destacados de la segunda jornada fueron los Circuitos de Innovación, que permitieron recorrer seis estaciones de ensayos desarrollados por INTA junto con empresas del sector.

Las propuestas abarcaron distintas soluciones y desafíos tecnológicos: integración de energía solar fotovoltaica y goteo subterráneo, combinación de pivote central con sistemas de cobertura total, experiencias de riego subterráneo de larga duración, transición energética, reutilización de efluentes agroindustriales y manejo de precisión mediante tecnología de aplicación variable.
Estos ensayos muestran que la innovación no consiste únicamente en incorporar nuevos equipos. También implica evaluar su funcionamiento, medir resultados, analizar alternativas y generar información que permita tomar mejores decisiones.

La posibilidad de observar tecnologías en condiciones de campo y conocer experiencias de trabajo conjunto entre INTA y las empresas constituye un puente entre la investigación y su aplicación productiva.
Más información para decidir mejor
La agenda técnica abordó cuestiones que hoy resultan centrales para el futuro del riego: balance hídrico, inteligencia artificial, gemelos digitales, monitoreo de uniformidad mediante teledetección, calidad del agua, efectos sobre el suelo y evaluación de los recursos hídricos subterráneos.
También se analizaron experiencias en cultivos extensivos, sistemas intensivos de tambo, producción de forrajes y nuevas áreas con potencial de expansión del regadío.
La diversidad de temas refleja una transformación en la forma de gestionar el agua.

Cada vez resulta más importante integrar información climática, características del suelo, demanda de los cultivos, desempeño de los equipos y resultados económicos.
Las herramientas digitales y los nuevos sistemas de monitoreo amplían las posibilidades de conocer qué ocurre en el lote y mejorar el manejo. Sin embargo, su verdadero aporte depende de que esa información se traduzca en decisiones agronómicas y económicas concretas.
La meta es producir más y mejor con los recursos disponibles, utilizando el agua y la energía de manera eficiente y cuidando la sustentabilidad de los sistemas productivos.
Treinta años de trabajo conjunto para impulsar el riego
La realización de esta nueva edición también invita a reconocer una trayectoria de tres décadas de trabajo de INTA Manfredi en investigación, experimentación, innovación y difusión del riego.
Durante estos años, la institución contribuyó a generar información, evaluar tecnologías, acompañar procesos de adopción y acercar conocimiento a productores, asesores y empresas. Esa tarea se desarrolló en articulación con el sector privado y con organismos provinciales, cuyo acompañamiento resultó fundamental para avanzar en infraestructura, investigación, formación y desarrollo institucional.
La experiencia acumulada demuestra que el crecimiento del riego no depende de un único actor. Requiere instituciones capaces de generar conocimiento, empresas dispuestas a innovar e invertir, organismos públicos que acompañen el desarrollo y productores que incorporen tecnología con planificación y criterios económicos.
La Reunión Internacional de Riego y Exporiego representan una expresión concreta de esa articulación: un espacio donde la investigación, la producción y la tecnología se encuentran para discutir problemas reales y construir alternativas.
Del rendimiento a la rentabilidad: cuánto valor genera el agua
La experiencia acumulada en INTA Manfredi permite analizar el impacto del riego no solamente en los rendimientos, sino también en los ingresos y los márgenes económicos de los sistemas agrícolas.
En una rotación evaluada de trigo, soja de segunda y maíz, la comparación entre riego y secano mostró una producción adicional de 10,29 toneladas por hectárea, asociada a un ingreso adicional de USD 2.267/ha y un incremento del margen bruto de USD 806/ha.
Para obtener esos resultados se aplicaron 563 mm de riego a lo largo de la rotación. En términos económicos, esto equivale a un ingreso adicional promedio de USD 4,03 por milímetro aplicado y un margen bruto adicional de USD 1,43 por milímetro.
Estos indicadores permiten dimensionar el aporte productivo del agua y, al mismo tiempo, plantear una pregunta fundamental: ¿cómo se relaciona ese valor generado con el costo operativo del riego y la inversión necesaria para implementarlo?
El análisis debe contemplar el costo de la energía, el mantenimiento, la infraestructura, la disponibilidad de agua y el capital invertido. También debe considerar los precios de los productos y la respuesta de cada cultivo, porque el resultado económico varía según la rotación, las condiciones ambientales y el manejo.
La evaluación del capital de riego requiere, por lo tanto, una mirada integral: no alcanza con medir toneladas adicionales ni con calcular el costo por hectárea. Es necesario determinar qué ingreso y qué margen aporta el sistema, cuánto cuesta obtenerlos y en qué condiciones la inversión puede resultar conveniente.
El objetivo no es solamente producir más con riego, sino transformar cada milímetro aplicado en producción, ingresos y margen económico, con una gestión eficiente del agua y la energía.
El desafío que sigue
Argentina cuenta con oportunidades para ampliar y mejorar sus sistemas de riego, pero aprovecharlas exige evaluar la disponibilidad de agua, la sustentabilidad de las fuentes, la infraestructura necesaria y la rentabilidad de las inversiones.
El desafío no es solamente incorporar más equipos ni aumentar la superficie regada. Es lograr que cada inversión tenga un fundamento productivo y económico, que cada tecnología responda a una necesidad concreta y que el uso del agua contribuya al desarrollo sostenible de las empresas agropecuarias.
Después de 30 años de trabajo de INTA Manfredi y nueve ediciones de la Reunión Internacional de Riego, el mensaje es claro: el futuro del riego se construye con conocimiento, tecnología y cooperación. Y se consolida cuando esa combinación se transforma en mejores resultados para la producción agropecuaria.
En Regantes brindamos asesoramiento técnico para productores que buscan evaluar la viabilidad del riego, ajustar el manejo o planificar una inversión.
