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El verdadero valor del riego: cada milímetro puede transformarse en producción y margen

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El riego suele analizarse pensando en  la necesidad de agua de los cultivos o desde el aumento de rendimiento que permite obtener. Sin embargo, existe otra manera de observarlo: ¿cuánto valor económico es capaz de generar cada milímetro de agua aplicado?

Esta mirada permite relacionar tres variables que están directamente vinculadas: agua aplicada, producción adicional y resultado económico.

El análisis realizado sobre trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa muestra que la respuesta al riego es diferente entre cultivos y que, por lo tanto, no todos los milímetros de agua tienen el mismo valor productivo ni económico.

El agua transforma producción en toneladas adicionales.

Utilizando la información generada por INTA Manfredi en los últimos años, se ve claramente que en una rotación agrícola, el efecto del riego no es igual en todos los cultivos. La respuesta depende del cultivo, de su demanda hídrica, y de la capacidad de transformar agua en rendimiento. En el caso de los resultados de INTA analizados, los milímetros aplicados generan incrementos de producción sobre el secano muy diferentes:

Infografía del valor productivo del agua en una rotación con trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa, comparando producción adicional y milímetros de riego aplicados

Pero estos valores adquieren otra dimensión cuando se los relaciona directamente con el agua aplicada. ¿Cuántos kilos adicionales genera cada milímetro? La relación entre producción adicional y agua aplicada permite expresar la respuesta en una unidad muy sencilla: kg de producción adicional por cada mm de riego.

Infografía que compara los milímetros de riego aplicados y los kilos de producción adicional por milímetro en trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa

El dato permite visualizar algo importante: un milímetro de agua no tiene el mismo valor productivo en todos los cultivos. En este análisis, el maíz presenta la mayor respuesta física al agua, con casi 28 kg de producción adicional por cada milímetro aplicado. Pero la productividad física del agua es solamente una parte de la ecuación.

El precio también importa

La producción adicional generada por el riego adquiere valor según el precio del producto obtenido.  En este análisis se trabajó con un escenario de precios que no son favorables para los granos, y la situación es todavía más complicada cuando se analiza la alfalfa y el valor del heno.

De todos modos, esto permite interpretar los resultados desde una perspectiva relativamente conservadora: si aun con estos niveles de precios el agua genera producción y margen adicional, su aporte económico adquiere especial relevancia dentro del sistema.

¿Cuál es el costo adicional necesario para obtener esa producción?

El análisis económico asigna los costos adicionales asociados al incremento de producción y permite calcular cuánto cuesta generar cada tonelada adicional.

Infografía del costo adicional por tonelada producida con riego en trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa

Esto permite hacer una lectura diferente del riego. No se trata solamente de decir que el maíz produce más con agua que el trigo, también hay que analizar cuánto cuesta generar cada una de esas toneladas adicionales. En este caso, el maíz presenta un costo adicional de USD 129 por tonelada, mientras que la alfalfa alcanza USD 177,4/t y el trigo USD 166/t, por supuesto siempre adicionales a los costos de secano.

De la producción adicional al margen bruto

El paso decisivo para invertir en riego es aislar el margen bruto adicional. Entendiendo que el esquema en secano ya ofrece un margen positivo de base, este valor representa exclusivamente el beneficio económico extra que genera el riego, una vez descontados los costos adicionales necesarios para obtenerlo.

Los resultados para los diferentes cultivos son los siguientes:

Infografía del margen bruto adicional generado por el riego en trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa

Por lo tanto, el agua no solamente genera toneladas adicionales.  Genera una nueva oportunidad económica y esto cambia la forma de analizar una inversión en riego.

El verdadero valor del riego está en la rotación !!!!!  Si se analiza cada cultivo individualmente, podemos conocer la respuesta productiva y económica del agua.  Pero cuando los cultivos forman parte de una rotación, el análisis se vuelve todavía más interesante. En la secuencia considerada, el riego genera:

Infografía del valor económico del agua en la rotación, con milímetros aplicados, producción adicional y margen bruto adicional de trigo, soja de segunda, maíz y alfalfa

 Pero aquí es importante hacer una precisión para interpretar correctamente el dato. Los USD 806/ha no representan un margen adicional anual. Corresponden a la suma de los márgenes adicionales generados por los cultivos que integran la secuencia de rotación. Si esa secuencia se desarrolla en dos años, el resultado equivalente es: USD 403/ha/año de margen bruto adicional. Es decir, el agua aplicada a lo largo de la rotación no debe evaluarse solamente por cuánto produce cada cultivo, sino por cuánto valor económico es capaz de generar el conjunto de la superficie regada.

Y aquí aparece un concepto central:   El valor de un milímetro de agua no es solamente la cantidad de kilos que produce. Es el margen económico que esos kilos son capaces de generar,  esta comparación también permite entender por qué la gestión del riego es una decisión económica y no solamente agronómica.  Aplicar agua tiene un costo. Pero dejar de aplicarla también puede tenerlo cuando esa decisión implica resignar producción y margen.  Por eso, la pregunta ya no debería ser simplemente:

¿Cuántos milímetros necesita el cultivo? 

Sino también:   

¿Y si el agua se destinara a cultivos de mayor valor?,

que  resultados económicos podría generar cultivos o producciones de mayor valor comercial?

La respuesta es depende de qué se produce, cuánto vale esa producción y cuánto cuesta generar el incremento y como se comercializa ese especiality.

En definitiva, la eficiencia del agua no termina en la raíz: también se mide en el resultado económico que genera.

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